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miércoles, 15 de junio de 2011

La gaviota: Recomendaciones y nueva lectura

Hemos llegado al final de nuestra lectura de La gaviota, de Juan García Ponce, la tercera de las 18 novelas en 18 semanas. Es momento de hacer algunas recomendaciones literarias para quienes hayan disfrutado de este libro.



Empezaremos recomendando otros libros del propio García Ponce, magnífico autor en cuyas obras se encuentra siempre presente, de forma más o menos evidente, el erotismo. Lo primero sería acercarse a los relatos que, junto con La gaviota, fueron originalmente publicados en el volumen Encuentros: “El gato” y “La plaza”. En ambos, al igual que en la novela corta que acabamos de leer, hay una presencia externa que anima al encuentro de los amantes. Las novelas donde su celebración del erotismo encuentra su máxima espresión tal vez sean Inmaculada o los placeres de la inocencia y Pasado presente.

Encuentros Inmaculada o los placeres de la inocencia

Otras novelas donde se encuentra presente el descubrimiento del erotismo y la sexualidad por parte de jóvenes son Edén, de Alejandro Rossi; El principio del placer, de José Emilio Pacheco (de quien muy pronto leeremos Las batallas en el desierto), y El jardín de cemento, de Ian McEwan.

También les recomendamos acercarse a autores cuya influencia fue decisiva sobre el escritura de García Ponce, como Thomas Mann, de quien sin duda disfrutarán el espíritu contemplativo y de búsqueda de la belleza de Muerte en Venecia, y Robert Musil, quien en Las tribulaciones del estudiante Törless dibuja un entrañable personaje adolescente.

Edén Las tribulaciones del estudiante Törless

Finalmente, para ahondar en las ideas sobre el erotismo de García Ponce, pueden leer a un autor de gran influencia en su pensamiento: Georges Bataille, en particular con El erotismo y Las lágrimas de Eros.

¿Qué otros libros recomendarían para quienes disfrutaron la lectura de La gaviota, de Juan García Ponce?



A partir de mañana nos embarcaremos en una nueva lectura dentro del reto de 18 novelas en 18 semanas: Las hojas muertas, de Bárbara Jacobs. Esperamos que sigan leyendo a Fondo con nosotros.

Las hojas muertas

martes, 14 de junio de 2011

La gaviota: erotismo y violencia

Continuamos con nuestra lectura de La gaviota, de Juan García Ponce, como parte del reto de 18 novelas en 18 semanas.



A propósito de los símbolos en la novela hablamos antes sobre la luz, que parece simbolizar las sensaciones nuevas y perturbadoras que Katina despierta en Luis.

Hay otro símbolo presente a lo largo de la historia que, por más obvio, dejamos para el final, pero que indudablemente se relaciona con el erotismo entre los jóvenes, la atracción libre y violenta que siente cada uno por el otro. Nos referimos, por supuesto, al ave que da título al relato, la gaviota que sigue a la pareja cada vez que pasean por la playa.

Como ocurre en otros relatos de García Ponce, particularmente El gato, al animal se transfieren los instintos de los amantes y él es testigo de la pasión ente ellos. A través de la presencia externa, los jóvenes se descubrirán mutuamente.

La gaviota le servirá al autor como una forma de encarnar sus concepciones sobre el erotismo, fuertemente influenciadas por Georges Bataille, en el sentido del acto erótico como forma de sacrificio y trascendencia, de destrucción y creación. Cuando Luis y Katina consuman su encuentro en la playa, lo hacen prácticamente sobre el cadáver de la gaviota que aquél, en un violento arrebato, ha matado. La muerte de la gaviota (el crimen) es en cierta forma el origen del erotismo. Y el ciclo se cierra cuando, tras consumar el encuentro erótico, el cadáver de la gaviota ha desaparecido, como si ésta hubiera revivido y remontado una vez más el vuelo: el erotismo es el origen de la vida, de la creación.

¿Qué otras ideas surgen en ustedes de la figura de la gaviota en esta novela?



Mañana llegaremos al final de la lectura de La gaviota, de Juan García Ponce, con algunas recomendaciones para quienes hayan disfrutado su lectura y el anuncio de la próxima de nuestro reto de 18 novelas en 18 semanas.

jueves, 9 de junio de 2011

La gaviota: un relato deslumbrante

Hoy iniciamos la lectura del tercer libro de nuestro reto de 18 novelas en 18 semanas: La gaviota, de Juan García Ponce.



García Ponce (1932-2003) forma parte de una importante generación de escritores mexicanos (entre los que podemos contar a Salvador Elizondo, José de la Colina, Inés Arredondo, Sergio Pitol, entre otros) y de todos ellos se distingue como el más prolífico y el más representativo. Su obra abarca el ensayo y la crítica literaria y de arte, pero lo más importante en ella es su narrativa. García Ponce es, a decir de Christopher Domínguez Michael, “uno de los creadores más seductores de México”.

Dentro de su obra, La gaviota destaca como uno de sus mejores textos y, según Octavio Paz, es una de las obras en las que se manifiestan de manera más concentrada “sus fábulas, sus invenciones y sus obsesiones”.

Juan García Ponce

[Aquí pueden visitar el sitio oficial del escritor Juan García Ponce]

La gaviota es un relato deslumbrante. Lo es, obviamente, por lo depurado de su prosa, cuidadosamente construida. Lo es por la forma en que el autor se vale del lenguaje para crear imágenes llenas de plasticidad, que podemos ver conforme las leemos. Lo es por el lirismo de su escritura, en el que se basa para la creación de sus personajes y, muy especialmente, para la creación de símbolos que hermanan a su narrativa con la poesía.

Uno de esos símbolos es la luz, y ésa es la mayor razón por la que el relato deslumbra: por la luz que emite. A cada momento la luz aparece, llenando la mirada de los personajes y del lector; es “una luz única, intangible, bajo la que desaparecen los colores y las formas”.

El símbolo de la la luz se asocia principalmente a Katina, o, mejor dicho, a lo que su presencia provoca en Luis: el descubrimiento de un mundo nuevo. Así, cuando ella lo insta a mirar las estrellas, a él le parece como si las viera por primera vez y también por primera vez (aunque antes fanfarroneara de lo contrario) logra ver en su compañía los fuegos fatuos del cementerio.

El cielo es pura luz sin espacio cuando Katina se desnuda frente a Luis para meterse a nadar al mar y cuando ambos se unen sobre la arena, al final del relato, sólo hay espacio sin sombras.

Donde quiera que Katina se encuentra, la naturaleza parece querer iluminarla, para beneficio de la mirada de Luis.

Durante una semana seguiremos leyendo La gaviota, de Juan García Ponce. No olviden compartir con nosotros su lectura de la obra.