Club del Libro
martes, 11 de octubre de 2011
Severo Sarduy, Tres novelas, un libro.
Esta semana, te proponemos la lectura de De donde son los cantantes (1967), Maitreya (1978) y Pájaros de la playa (1993), tres novelas breves del escritor cubano Severo Sarduy (Camagüey 1937 - Paris 1993), que podrás encontrar compiladas en Sarduy Severo,Obras II. Tres novelas. (2011), publicado por el FCE.
miércoles, 28 de septiembre de 2011
Anónimo: Recomendaciones dobles
Hoy cerraremos la lectura de Anónimo, de Ignacio Solares, con algunas recomendaciones literarias. En honor del par de personajes protagonistas de esta historia, cada recomendación irá acompañada de su otra.
Empezaremos con el autor de Anónimo, Ignacio Solares. De entre su trabajo en esta ocasión elegiremos para recomendar Madero, el otro, acompañada por El Jefe Máximo. En ambas obras se acerca a lugares inexplorados de Francisco I. Madero y de Plutarco Elías Calles, dos gobernantes fundamentales en la historia del siglo XX mexicano.
Así como al inicio de Anónimo Raúl Rentería despierta para encontrarse en un cuerpo que no es el suyo, lo mismo le ocurre a Gregor Samsa, quien amanece convertido en un enorme insecto en La metamorfosis, de Franz Kafka; al monarca de un país del norte de Europa que despierta en el cuerpo de un platero toledano del Siglo de Oro español en Mencía, de Amado Nervo, y al motociclista accidentado que se halla de pronto en medio de una guerra florida en el cuento “La noche boca arriba” de Julio Cortázar. Cada historia encuentra a su otro en El proceso, El diamante de la inquietud y “Continuidad de los parques”, respectivamente.
El del doble es un tema que ha maravillado a muchos escritores durante mucho tiempo y dos clásicos del siglo XIX son magníficos ejemplos de ello: El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde, y El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, de Robert Louis Stevenson. De cada autor les recomendamos también La importancia de llamarse Ernesto y El ladrón de cadáveres.
Finalmente, volviendo al México contemporáneo tenemos dos distintas visiones de la novela del doble: El huésped, de Guadalupe Nettel, y Una de dos, de Daniel Sada. Y si disfrutan esas lecturas, no pueden perderse Pétalos y otras historias incómodas y Luces artificiales.
Con esto llegamos al final del reto de 18 novelas en 18 semanas. Estén pendientes de próximas lecturas en Lectores a Fondo.
jueves, 22 de septiembre de 2011
Anónimo: Uno en el otro
Llegamos después de diecisiete lecturas a la última de nuestro reto de 18 novelas en 18 semanas y terminamos en donde empezamos: en el primer volumen de la Colección 18 para los 18. En esta ocasión iniciaremos la lectura de Anónimo, de Ignacio Solares.
Novelista, ensayista, dramaturgo y editor, Ignacio Solares (Ciudad Juárez, Chihuahua, 1945) es autor de exitosas novelas como Delirium Tremens, La noche de Ángeles, El gran elector, Nen, la inútil y La invasión. Su interés por el espiritismo y diversos fenómenos sobrenaturales queda manifiesto en libros como Anónimo, Madero, el otro y su más reciente trabajo El Jefe Máximo. Su obra ha sido galardonada con importantes premios como el Xavier Villaurrutia (1998) y el Mazatlán de Literatura (2004).
Uno en el otro
Raúl Éstrada ha muerto, pero sigue en el mundo de los vivos. Rubén Rentería no ha muerto pero al parecer ya no existe. Uno y otro conviven dentro de un solo cuerpo, o, mejor dicho, uno habita el cuerpo del otro. Uno y otro deberán aprender a ser el mismo.
En Anónimo, Solares aborda un tema que durante siglos ha fascinado a un sinnúmero de escritores, el del otro, el del doble, y lo hace mostrándonos las dos caras de la moneda que forman el cuerpo de Rentería y el alma de Estrada.
Por una parte, nos cuenta la historia de Rentería hasta el momento de abandonar su cuerpo, y, por la otra, la de Estrada desde el momento en que empieza a habitarlo. Ambas historias, como ambos personajes, se complementerán poco a poco, hasta que el lector sea capaz de comprenderlas en su totalidad, tal como los dos personajes deberán buscar formar un todo; cada uno deberá comprender que su propio ser se encuentra también en el otro y que no hay manera de prescindir de él.
De esta forma el autor nos habla no sólo sobre dos personajes en particular (o sobre uno formado por los dos) sino, de forma más universal, sobre la condición del hombre, recordándonos que en toda persona hay dos caras: la propia y la del otro y que quien no sea capaz de reconocerse en el otro estará condenado a permanecer incompleto.
Durante esta última semana del reto continuaremos la lectura de la última del reto de 18 novelas: Anónimo, de Ignacio Solares.
miércoles, 21 de septiembre de 2011
Soledad: Recomendaciones y nueva lectura
Para cerrar la lectura de Soledad, de Rubén Salazar Mallén, penúltima de nuestras 18 novelas en 18 semanas, proponemos algunas recomendaciones literarias que pueden resultar atractivas para quienes hayan disfrutado de este libro.
En primer lugar nos referiremos a otro título del propio Salazar Mallén, aquél con el que se cimentó su leyenda de escritor maldito: Cariátide. Si bien el manuscrito original fue destruido por el propio autor, él mismo lo reescribió muchos años después con el título de Camaradas.
En Soledad nos encontramos con un protagonista oscuro, depresivo, que no encuentra en el mundo que lo rodea un lugar en el que pueda encajar. Esta clase de antihéroes han sido protagonistas de grandes historias en la literatura. Pensemos por ejemplo en Juan Pablo Castel, el personaje principal de El túnel, de Ernesto Sabato, quien siente como si viviera en un túnel oscuro y sin salida; en Horacio Oliveira, el protagonista de Rayuela, de Julio Cortázar, que no halla cabida de un lado u otro del Atlántico, ni entre los esnobs parisinos del Club de la Serpiente, ni entre sus viejos amigos porteños y ni siquiera entre los pacientes numerados de un manicomio; o en José García, el hombre que escribe sin escribir y vive sin vivir en El libro vacío, de Josefina Vicens.
No se pueden olvidar por supuesto a Harry Haller en El lobo estepario, de Hermann Hesse, hombre en conflicto constante con el mundo y consigo mismo; o al protagonista epónimo de Sostiene Pereira, de Antonio Tabucchi, a quien salir de su soledad y relacionarse con el mundo no le traerá los beneficios que podrían esperarse.
Finalmente, otro personaje que, como el protagonista de Soledad, vive en un sólo día su propia epopeya antiheroica es Leopold Bloom al recorrer las calles de Dublín en Ulises, de James Joyce.
Mañana daremos inicio a la última lectura del reto de 18 novelas en 18 semanas de Lectores a Fondo: Anónimo, de Ignacio Solares.
jueves, 15 de septiembre de 2011
Soledad: La epopeya del antihéroe
Hoy iniciamos la penúltima lectura del reto de Lectores a Fondo de 18 novelas en 18 semanas; en esta ocasión se trata de Soledad, de Rubén Salazar Mallén.
Casi olvidado por muchos, por otros recordado y reverenciado como un autor de culto, Rubén Salazar Mallén (Coatzacoalcos, Veracruz, 1905 – México, 1986) es uno de los personajes más fascinantes de la literatura mexicana. Comunista, fascista y anarquista en sucesivas etapas de su vida, Salazar Mallén fue el primer escritor de nuestro país en dotar de una verdadera ideología política a sus libros, además de ser quien inauguró en nuestras letras la novela urbana y el uso de un verdadero lenguaje coloquial (incluyendo las malas palabras) escandalizando a las buenas conciencias y viéndose objeto de persecusión judicial. De entre sus novelas podemos destacar Cariátide (de la que sólo se llegaron a publicar algunos fragmentos antes de que él mismo la quemara), Páramo, Soledad, ¡Viva México! y Camaradas (reescritura de Cariátide).
La novela que leeremos, Soledad (1949) es ampliamente reconocida como su mejor trabajo.
Iniciemos la lectura.
La epopeya del antihéroe
Aquiles Alcázar, personaje principal de Soledad, tiene el mismo nombre que el protagonista de la mayor epopeya clásica: la Ilíada. Como el Pelida, Aquiles Alcázar también inicia su historia sintiéndose presa del rencor y buscará, a lo largo de ella, cobrar venganza por ese sentimiento.
Pero en el nombre y en la amargura se agotan las semejanzas, pues mientras en el poema homérico los personajes son héroes, con los dioses siempre de su lado, y todos los actos que realizan, grandiosos, en la novela de Salazar Mallén los personajes son ordinarios, cuando no insignificantes, capaces sólo de albergar sentimientos mezquinos y prosaicos.
Nuestro Aquiles no tiene nada de heroico ni su vida, nada de ejemplar. No hay quien lo siga ni lo admire, sino, en todo caso, lo contrario. Burócrata sin futuro, se ve siempre despreciado por quienes lo rodean, pese a su clara superioridad sobre ellos, la cual al final no es una virtud, sino un defecto que lo condena a la abyección.
El patetismo acerca a Aquiles más al prototipo de antihéroe que a su opuesto. Para él no hay un lugar en el mundo y si lo hubiera se negaría a ocuparlo: su soledad no depende tanto de que los demás lo desdeñen, cuanto de su propia ansia de aislarse de todos y de todo.
Acompáñenos en la lectura de Soledad, de Rubén Salazar Mallén, a lo largo de esta semana, la penúltima del reto de 18 novelas de Lectores a Fondo.
miércoles, 14 de septiembre de 2011
El sollitario Atlántico: Recomendaciones y nueva lectura
En esta ocasión tenemos algunas recomendaciones literarias para cerrar la lectura de El solitario Atlántico, de Jorge López Páez, la decimosexta de nuestras 18 novelas en 18 semanas.
Como es nuestra costumbre, recomendaremos primeramente algunas otras lecturas del propio Jorge López Páez. Para seguir conociendo la magnífica escritura de este autor les recomendamos la novela Los cerros azules y las colecciones de cuentos Doña Herlinda y su hijo y otros hijos y El nuevo embajador y otros cuentos. En estas obras el lector podrá seguir admirando la forma en que López Páez es capaz de crear historias en las que se mezclan lo costumbrista y familiar con lo excéntrico y radical, siempre con una cierta mirada inocente frente a todo.
Y es precisamente esta inocencia infantil la que guiará el resto de nuestras recomendaciones de esta semana. Empezaremos por una novela en la que la infancia se ve como un paraíso perdido que se recobra en la memoria: David Copperfield, de Charles Dickens. Otra novela que se vale de la mirada de la infancia para crear una historia entrañable es Kafka y la muñeca viajera, de Jordi Sierra i Fabra, en la que el inmortal autor checo se convierte en un personaje muy distinto a la imagen que sus propios libros pudieran sugerirnos.
La inocencia infantil como antídoto opuesto a la crueldad del mundo real es el tema principal de nuestras siguientes recomendaciones. En El niño con el pijama de rayas, John Boyne nos cuenta la historia de Bruno, y en Una pantera en el sótano, Amos Oz nos habla sobre Profi. Ambos niños iniciarán sendas amistades que marcarán sus vidas.
Mañana iniciamos la decimoséptima lectura de nuestro reto de 18 novelas en 18 semanas: Soledad, de Rubén Salazar Mallén.
jueves, 8 de septiembre de 2011
El solitario atlántico: Mundos paralelos
Hoy iniciamos la decimosexta lectura de nuestro reto de 18 novelas en 18 semanas: El solitario Atlántico, de Jorge López Páez.
Considerado uno de los grandes narradores veracruzanos y parte de la llamada generación de medio siglo, Jorge López Páez (Huatusco, Veracruz, 1922) ha escrito un número importante de novelas y libros de cuentos entre los que destacan Los invitados de piedra, Hacia el amargo mar, Mi hermano Carlos, La costa, Silenciosa sirena, Los cerros azules, Lolita, toca ese vals, El nuevo embajador y otros cuentos y Mi padre el general. Ha recibido además importantes reconocimientos a su labor, entre los que destacan el Mazatlán de Literatura 2003 y el de Ciencias y Artes 2008. Es probablemente el primer escritor mexicano que da a los niños un lugar importante como protagonistas de sus escritos y no sólo como meros personajes secundarios y sin gran relevancia para la acción. Esto podemos verlo desde su primera novela, la que leeremos esta semana: El solitario Atlántico.
Iniciemos la lectura
En El solitario Atlántico nos encontramos ante dos mundos paralelos vistos a través de la mirada inocente de Andrés, el personaje principal y narrador de la historia, un niño de diez años, huraño y solitario que en ninguno de ambos mundos parece encontrar su lugar.
En el mundo infantil, que es el más cercano, su propia inocencia y sensibilidad lo aísla de niños que cada vez más buscan parecerse a los adultos y que convierten cada momento de diversión en una encarnizada competencia. Prefiere entonces involucrarse en otro mundo, familiar y fascinante a la vez, el de los insectos, y se abstrae en la contemplación de hormigas, caballitos del diablo, mayates, etc. Pero incluso ese mundo propio es pronto invadido por los demás, ya sean los otros niños, para apropiarse de él, o los adultos, para destruirlo.
En cuanto al mundo de los adultos, en él el aislamiento es mayor aun en tanto que parece ser incapaz de comprender las reglas que lo rigen, principalmente los silencios, todas esas cosas que él debe aprender a intuir porque los mayores se niegan a decirlas y las callan ante su presencia, interponiendo así una barrera entre ese mundo y el suyo.
Esta semana continuaremos con la lectura de El solitario Atlántico, de Jorge López Páez, en el reto de 18 novelas en 18 semanas de Lectores a Fondo.
miércoles, 7 de septiembre de 2011
Aura: Recomendaciones y nueva lectura
Para cerrar la lectura de Aura, de Carlos Fuentes, presentamos la decimoquinta tanda de recomendaciones literarias del reto de 18 novelas en 18 semanas de Lectores a Fondo.
Como de costumbre, iniciaremos la lista con la mención de títulos del propio autor de la novela de la semana, Carlos Fuentes, en cuyo caso, dada la amplitud y la calidad de su obra, no es difícil encontrar libros para recomendar. Por supuesto son recomendables los indiscutibles clásicos La región más transparente y La muerte de Artemio Cruz, pero también lo son otros títulos como Cristóbal Nonato y Cambio de piel. Las anteriores son novelas más bien extensas, pero también podemos hablar de novelas breves como Las buenas conciencias, Instinto de Inez y Adán en Edén. Breves también son las contenidas en el volumen Constancia y otras novelas para vírgenes y Vlad, y en ambas encontramos además los elementos sobrenaturales que pueblan Aura y sin duda serán del gusto de quien haya disfrutado de ésta.
Otros escritores mexicanos han creado en diversas obras atmósferas enigmáticas en las que la realidad se ve invadida por seres y eventos que no parecen tener una explicación racional. En este sentido, de la generación anterior a Carlos Fuentes podemos mencionar a dos de los fundadores de las letras mexicanas podernas: Juan Rulfo, con la multirrecomendada Pedro Páramo, y Juan José Arreola, con sus libros de relatos Bestiario, Confabulario y Varia invención.
Contemporánea de Fuentes y gran ejemplo de la literatura enigmática a la que nos referimos, se encuentra Amparo Dávila con sus libros de cuentos, de los cuales ya hemos leído algunos en Lectores a Fondo. Los ambientes que logra en sus relatos convierten la suya en una de las plumas más interesantes del siglo XX mexicano.
Finalmente, de generaciones posteriores a la de Carlos Fuentes, podemos recomendar los libros de cuentos Tres bosquejos del mal, de los crackeros Jorge Volpi, Ignacio Padilla y Eloy Urroz, y, ya de lleno en el siglo XXI, La noche caníbal, de Luis Jorge Boone, y Los niños de paja, de Bernardo Esquinca.
Nos acercamos al final del reto de 18 novelas en 18 semanas. Mañana iniciaremos nuestra decimosexta lectura: El solitario Atlántico, de Jorge López Páez.
jueves, 1 de septiembre de 2011
Aura: Entre el pasado y el presente
Hoy damos inicio a la decimoquinta lectura de nuestro reto de 18 novelas en 18 semanas: Aura, de Carlos Fuentes.
Carlos Fuentes (Panamá, 1928) es uno de los escritores más reconocidos no sólo de nuestro país, sino de todo el mundo de habla hispana. Notable representante del llamado Boom hispanoamericano, narrador, dramaturgo y ensayista, ha recibido innumerables premios y reconocimientos por una obra que abarca más de cinco décadas de creación y en la que se inscriben verdaderos clásicos de las letras y de las ideas como las novelas La región más transparente, La muerte de Artemio Cruz, Las buenas conciencias, Cambio de piel, Terra Nostra y Cristóbal Nonato, las colecciones de cuentos Los días enmascarados, Cantar de ciegos, Agua quemada y La frontera de cristal, y los ensayos Tiempo mexicano, Valiente mundo nuevo y El espejo enterrado.
Iniciemos la lectura de Aura.
Cuando el historiador Felipe Montero se presenta a la casona de la calle de Donceles para solicitar el que parece ser el empleo de sus sueños, se encontrará enfrentado, dos veces, a dos tiempos distintos. Por primera vez ocurrirá esto cuando, del bullicio de la calle, que ha visto perdido su antiguo señorío ante la aparición de distintos tipos de comercios, suba al segundo piso en donde se encuentra la lóbrega vivienda que busca. Como si viajara a través de capas geológicas conservadas de forma inversa a la que sería la habitual, la más vieja sobre la más reciente, Felipe iniciará un recorrido en el tiempo.
Ya en el departamento, por seguda vez se verá Felipe oscilando entre dos tiempos distintos, representados por las dos mujeres que habitan el lugar: la bella joven Aura, el presente fresco y hermoso, y la vieja señora Consuelo, el pasado decadente que se niega a perder su ya remota gloria.
El presente y el pasado se confundirán ante sus sentidos y será difícil distinguir entre ambos, sobre todo porque el pasado se niega a dar libertad al presente y el presente ignora cómo actuar sin imitar al pasado. Dicho de otra forma, Aura carece de voluntad frente a la fuerza inexplicable de Consuelo y ésta carece de vitalidad si no tiene a aquélla cerca de sí.
Y Felipe, el historiador, se sentirá en la obligación de salvar al presente de las garras del pasado que le impide florecer, sin detenerse a considerar si es eso lo que conviene a ambos tiempos. Si es eso lo que desean ambas mujeres.
Durante la próxima semana seguiremos leyendo Aura, de Carlos Fuentes, en el reto de 18 novelas en 18 semanas de Lectores a Fondo.
miércoles, 31 de agosto de 2011
William Pescador: Recomendaciones y nueva lectura
Para cerrar la lectura de William Pescador, de Christopher Domínguez Michael, la décimocuarta de nuestras 18 novelas en 18 semanas, tenemos algunas recomendaciones literarias.
Es nuestra costumbre iniciar las recomendaciones con libros del mismo autor de la novela que acabamos de leer. En el caso de Christopher Domínguez Michael, su obra se centra en la crítica literaria, pues William Pescador es su único libro de ficción, sin embargo, podemos recomendar su Vida de Fray Servando, libro de entretenida lectura en el que no sólo nos presenta una biografía del padre Mier, sino también una historia de las últimas décadas de la Nueva España y las primeras del México independiente. Quienes además de entusiastas de la literatura, sean también estudiosos de ella, sin duda encontrarán más que recomendables ensayos como Tiros en el concierto: Literatura mexicana del siglo V y El XIX en el XXI.
En William Pescador somos testigos de la creación de un mundo único en el que se mezclan la realidad que circunda a un niño y las fantasías que pueblan su mente. Otras recomendaciones semejantes son Un mundo para Julius, de Alfredo Bryce Echenique, y Los ríos profundos, de José María Arguedas.
Encontramos además en esta novela la historia de un niño que debe valerse de sus medios y de peculiares personajes a los que conoce para cumplir con su destino. En este sentido, no pueden faltar recomendaciones como Las aventuras de Tom Sawyer y Las aventuras de Huckleberry Finn, de Mark Twain; Alicia en el País de las Maravillas, de Lewis Carroll, y Matilda, de Roald Dahl.
Nuestra última recomendación para quienes hayan disfrutado William Pescador es una de las novelas más originales de los últimos años: La maravillosa vida breve de Óscar Wao, de Junot Díaz.
Mañana iniciaremos una nueva lectura dentro del reto de 18 novelas en 18 semanas: Aura, de Carlos Fuentes.
jueves, 25 de agosto de 2011
William Pescador: Un mítico lugar en la memoria
En nuestro reto de lectura de 18 novelas en 18 semanas hemos llegado ya a la obra número 14: William Pescador, de Christopher Domínguez Michael.
Reconocido como un importante crítico literario e historiador de la cultura, Christopher Domínguez Michael (México, 1962) es también uno de los más influyentes del mundo de habla hispana en la actualidad. Ha sido colaborador en numerosas revistas y diarios; autor de interesantes ensayos sobre letras y cultura como Jorge Cuesta y el demonio de la política, Tiros en el concierto: Literatura mexicana del siglo V, Servidumbre y grandeza de la vida literaria, Toda suerte de libros paganos, Vida de Fray Servando y El XIX en el XXI; y editor de obras como la Antología de la narrativa mexicana del siglo XX y el Diccionario crítico de la literatura mexicana. William Pescador ha sido su única y afortunada incursión en la creación literaria de ficción.
Iniciemos la lectura de William Pescador.
Todo cuanto ocurre en el país de la memoria adquiere por ese solo hecho dimensiones míticas, en particular cuando se trata de nuestras infancias. Así podemos apreciarlo en el relato de William Pescador, quien nos narra lo ocurrido durante el verano en que tenía 11 años y su madre los dejó a él y a su hermano menor Nicolás a cargo de una sirvienta para viajar a Atlantic City en busca de una herencia.
Todo adquiere en la narración una escala fantástica y todo hecho una proporción épica. El departamento de William es entonces ciudad, reino, imperio, civilización. Los juguetes forman hordas y ejércitos. Los garabatos en las paredes son pinturas rupestres que atestiguan la civilización doméstica; los pollos congelados, aves fénix que resucitarán al calor del fuego; los alimentos, producto de las metamorfosis del pan y la sal. Felicidad, la sirvienta, es oráculo de la ropa sucia, arquéologa de la domesticidad, Reina de las Sirvientas, sacerdotisa del culto a una compañera suicida y dios creador que descansa el séptimo día.
Omorca, el lugar donde vive William, legendaro en la memoria, es una ciudad-estado rodeada de otras y él, desde las azoteas de los edificios que lo conforman, entre lavaderos y cuartos de servicio, se convertirá en el cartógrafo encargado por los niños vecinos de trazar los mapas que revelen todos sus secretos.
Y, como en todas las historias míticas, tras un hecho desgraciado, William deberá hacerse merecedor del legado de su linaje, haciendo uso de todos sus conocimientos, para poder acceder al territorio de la madurez.
Durante esta semanas seguiremos leyendo William Pescador, de Christopher Domínguez Michael, como parte del reto de lectura de 18 novelas en 18 semanas.
miércoles, 24 de agosto de 2011
La tumba: Recomendaciones y nueva lectura
Llegamos al final de La tumba, de José Agustín, la número 13 de nuestras 18 novelas en 18 semanas, y tenemos algunas recomendaciones literarias para quienes hayan disfrutado de esta lectura.
Para empezar recomendaremos la lectura de otras novelas del propio José Agustín: De perfil, como La tumba, nos cuenta la historia de un adolescente en la década de los sesenta que se enfrenta al nuevo mundo que se abre ante él; en Se está haciendo tarde (final en laguna) es más evidente el deseo del autor de romper con la literatura tradicional, particularmente en lo que se refiere al manejo del lenguaje, y en La panza del Tepozteco incursiona en la literatura fantástica para jóvenes.
También recomendaremos libros de otros autores que formaron parte de la llamada literatura de la onda. Empezaremos con Gustavo Sainz y sus novelas Gazapo y La princesa del Palacio de Hierro, en ambas obras encontraremos protagonistas que viven divertidas historias en ambientes urbanos reconocibles, como si se tratara de picarescas contemporáneas. De Parménides García Saldaña (el único ondero que sin rubor se asumió como tal) podemos recomendar Pasto verde y El rey criollo. Y si no un autor de la onda, sí directamente influido por ellos, encontramos a Luis Zapata, de quien es imperdible El vampiro de la colonia Roma.
Otras lecturas que sin duda serán disfrutadas por quien haya leído con gusto La tumba son Diablo guardián, de Xavier Velasco; Los cachorros, de Mario Vargas Llosa; La cantante descalza y otros casos oscuros del rock, de Jordi Soler, y Si te dicen que caí, de Juan Marsé.
Mañana iniciamos una nueva lectura en el reto de 18 novelas en 18 semanas: William Pescador, de Christopher Domínguez Michael.