Club del Libro

Club del Libro
Mostrando entradas con la etiqueta Las batallas en el desierto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Las batallas en el desierto. Mostrar todas las entradas

miércoles, 13 de julio de 2011

Las batallas en el desierto: Recomendaciones y nueva lectura

Para concluir la lectura de Las batallas en el desierto, de José Emilio Pacheco, añadimos algunos libros a la lista de recomendaciones literarias del reto de 18 novelas en 18 semanas.



Las primeras recomendaciones serán algunas lecturas más de José Emilio Pacheco, empezando por los relatos reunidos en El principio del placer. En el relato que da título al libro, al igual que en Las batallas en el desierto, un adolescente abre por primera vez los ojos al amor y a la corrupción del mundo que lo rodea. En los cuentos de El viento distante el autor continúa esta exploración de los recuerdos, a veces fantásticos, a veces terribles, de la infancia. Por último les recomendamos, para acercarse a la poesía de José Emilio Pacheco, sin abandonar por completo la prosa, los bellos textos de La edad de las tinieblas.

El principio del placer La edad de las tinieblas

Otras novelas donde un adolescente se enamora de una mujer mayor, con distintos tonos y resultados, son El lector, de Bernhard Schlink, situada en la Alemania de los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, y La tía Julia y el escribidor, de Mario Vargas Llosa, relato con tintes autobiográficos situado en la Lima de los cincuenta.

El lector La tía Julia y el escribidor

Para terminar, otros amores difíciles en novelas breves, si no necesariamente del tipo descrito con anterioridad, sí muy recomendables de leer: Tokio Blues, de Haruki Murakami, y Seda, de Alessandro Baricco.

Tokio Blues Seda

¿Qué otras lecturas nos recomiendan para quienes hayan disfrutado Las batallas en el desierto, de José Emilio Pacheco?



A partir de mañana, iniciamos una nueva lectura en el reto de 18 novelas en 18 semanas: Los relámpagos de agosto, de Jorge Ibagüengoitia.

Los relámpagos de agosto

jueves, 7 de julio de 2011

Las batallas en el desierto: La música de la memoria

Para la séptima lectura de nuestro reto de 18 novelas en 18 semanas, tenemos un libro favorito de muchos: Las batallas en el desierto, de José Emilio Pacheco.



Poeta, narrador, traductor, editor, José Emilio Pacheco (México, 1939) destacó desde muy joven entre los autores de su generación. Gran parte de su reconocida obra poética, en la que destacan los títulos Los elementos de la noche (1963), No me preguntes cómo pasa el tiempo (1969), Irás y no volverás (1973) y Desde entonces (1980), se halla reunida en el volumen Tarde o temprano. Entre su narrativa ocupan un lugar importante Morirás lejos (1967), El principio del placer (1972) yLas batallas en el desierto (1981), libro que leeremos esta semana en Lectores a Fondo.

José Emilio Pacheco

Las batallas en el desierto se nos presenta como un ejercicio de memoria y olvido. El texto inicia: “Me acuerdo, no me acuerdo: ¿qué año era aquél?” y a partir de ese momento Carlos, el narrador y personaje principal, rememora lo ocurrido durante los meses de su infancia, en la segunda mitad de la década de los cuarenta, en que se enamoró por primera vez. Para ayudarse a hacerlo, recrea en sus recuerdos la ciudad en la que vivió, el México que tan distinto y tan parecido era en ese momento.

Para lograr esta recreación, se empeña en recordar qué películas veía y en qué cines; qué historietas leía; qué escuchaba en la radio: narraciones deportivas, programas de variedades, radionovelas, anuncios comerciales, canciones... Sobre todo una canción: “Obsesión”, del puertorriqueño Pedro Flores.

El recuerdo de esta canción resulta muy importante a lo largo de la trama. Primero le sirve al narrador para fijar el tiempo en su memoria:

Volvía a sonar en todas partes un antiguo bolero puertorriqueño: Por alto esté el cielo en el mundo, por hondo que sea el mar profundo, no habrá una barrera en el mundo que mi amor profundo no rompa por ti.

Después, una vez que Carlos ha conocido a Mariana, la madre de Jim, su mejor amigo de la escuela, y que se ha sentido irremediablemente enamorado de ella, se da cuenta de que la música se convierte para él en algo distinto a lo que había sido siempre, es algo con lo que puede relacionar su propia experiencia, es una forma en la que otros pueden expresar lo que él mismo siente:

Hasta ese momento la música había sido nada más el Himno Nacional, los cánticos de mayo en la iglesia, Cri Cri, sus canciones infantiles [...]. Al escuchar el otro bolero que nada tenía que ver con el de Ravel, me llamó la atención la letra. Por alto esté el cielo en el mundo, por hondo que sea el mar profundo.

Aunque el narrador nunca mencione el título de la canción (a pesar de ser el mismo del capítulo VI de la novela), como si no lo recordara, la letra da vueltas y vueltas en su mente y en la novela, al titular el capítulo V y las sigue dando en la mente del lector, quien, al terminar de leer la novela se sorprende a sí mismo cantando: “no habrá una barrera en el mundo que mi amor profundo no rompa por ti.”



Esperamos que nos sigan acompañando durante esta semana, la séptima del reto de 18 novelas, con la lectura de Las batallas en el desierto, de José Emilio Pacheco.