Club del Libro

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jueves, 8 de septiembre de 2011

El solitario atlántico: Mundos paralelos

Hoy iniciamos la decimosexta lectura de nuestro reto de 18 novelas en 18 semanas: El solitario Atlántico, de Jorge López Páez.

Jorge López Páez

Considerado uno de los grandes narradores veracruzanos y parte de la llamada generación de medio siglo, Jorge López Páez (Huatusco, Veracruz, 1922) ha escrito un número importante de novelas y libros de cuentos entre los que destacan Los invitados de piedra, Hacia el amargo mar, Mi hermano Carlos, La costa, Silenciosa sirena, Los cerros azules, Lolita, toca ese vals, El nuevo embajador y otros cuentos y Mi padre el general. Ha recibido además importantes reconocimientos a su labor, entre los que destacan el Mazatlán de Literatura 2003 y el de Ciencias y Artes 2008. Es probablemente el primer escritor mexicano que da a los niños un lugar importante como protagonistas de sus escritos y no sólo como meros personajes secundarios y sin gran relevancia para la acción. Esto podemos verlo desde su primera novela, la que leeremos esta semana: El solitario Atlántico.



Iniciemos la lectura



En El solitario Atlántico nos encontramos ante dos mundos paralelos vistos a través de la mirada inocente de Andrés, el personaje principal y narrador de la historia, un niño de diez años, huraño y solitario que en ninguno de ambos mundos parece encontrar su lugar.

En el mundo infantil, que es el más cercano, su propia inocencia y sensibilidad lo aísla de niños que cada vez más buscan parecerse a los adultos y que convierten cada momento de diversión en una encarnizada competencia. Prefiere entonces involucrarse en otro mundo, familiar y fascinante a la vez, el de los insectos, y se abstrae en la contemplación de hormigas, caballitos del diablo, mayates, etc. Pero incluso ese mundo propio es pronto invadido por los demás, ya sean los otros niños, para apropiarse de él, o los adultos, para destruirlo.

En cuanto al mundo de los adultos, en él el aislamiento es mayor aun en tanto que parece ser incapaz de comprender las reglas que lo rigen, principalmente los silencios, todas esas cosas que él debe aprender a intuir porque los mayores se niegan a decirlas y las callan ante su presencia, interponiendo así una barrera entre ese mundo y el suyo.



Esta semana continuaremos con la lectura de El solitario Atlántico, de Jorge López Páez, en el reto de 18 novelas en 18 semanas de Lectores a Fondo.

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