Club del Libro

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jueves, 30 de junio de 2011

La muerte de un instalador: la histora de una larga caída

Bienvenidos a la sexta lectura del reto de 18 novelas en 18 semanas: La muerte de un instalador, de Álvaro Enrigue.

Álvaro EnrigueÁlvaro Enrigue (México, 1969) es uno de los escritores más contundentes de entre quienes irrumpieron en la narrativa mexicana a finales del siglo XX. Escritor, crítico literario y editor, ha colaborado en diversas revistas y diarios, así como editoriales. La muerte de un instalador obtuvo en 1996 el Premio de Primera Novela Joaquín Mortiz. Es autor además de los libros de relatos Virtudes capitales e Hipotermia, y de las novelas Vidas perpendiculares y Decencia.



En La muerte de un instalador, a Aristóteles Brumell y Sebastián Vaca, principales personajes de la historia, los une el arte: el primero es coleccionista, el segundo instalacionista. Ambos se encuentran por primera vez frente a la contemplación de una obra que los embelesa: el cadáver de un hombre que se hacía llamar el Utopista y que acaba de caer al vacío (no podía ser de otra forma) desde un sexto piso.

Brumell conoce a Sebastián, pero lo oculta. Sebastián conoce a Brumell y se lo hace saber. Sin embargo, Sebastián en realidad no conoce a Brumell. Ignora, por ejemplo, el desprecio que siente por los artistas. Ignora que él mismo se considera un artista verdadero y que la caída del Utopista, en la que tanta belleza encontraron ambos, es una de sus obras. Ignora, sobre todo, que acaba de caer en sus garras y el autor nos hace un guiño a los lectores al final del capítulo correspondiente, cuando Brumell le dice a Vaca que sus ojos negros son, como los del Lobo Feroz frente a Caperucita, “para verlo mejor”.

A partir de ese momento Sebastián se convertirá en la nueva obra de Brumell, un “experimento”, como le gusta llamar a sus acciones que no tienen otro fin más que degradar a quien ha elegido como su presa hasta el punto en que no puedan caer más bajo (como ocurrió, muy rápida y simbólicamente con el Utopista, cuyo nombre podría pasar desapercibido, pero que en sí mismo encierra una clave).

Hasta qué punto llegará la interminable caída del instalacionista y de qué medios se valdrá Brumell hacerlo tropezar es algo que descubriremos a lo largo de esta novela llena de un humor tan cruel como los actos del millonario.



Durante estos días sigan leyendo con nosotros La muerte de un instalador, de Álvaro Enrigue, en el reto de 18 novelas en 18 semanas.

5 comentarios:

  1. nunca deben leer este comentario por que no es importante que lo lean no trat de nada nadmas de la muerte de un instalador

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  2. como puedo buscar novio

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  3. hay una persona que me gusta se llama juan daniel del cbta 160

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  4. quiero ver si el chavo que me gusta esta conectado

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